Para terminar de ver los videos, les contamos que estos son casos reales de comunidades rurales que, ante la falta de recursos económicos, se ven obligadas a organizarse para migrar a otras zonas con más oportunidades. Cuando el Estado no está presente, se realizan las negociaciones en Caen. Estas comunidades no esperan, si nosotros no esperamos, hacerlo. Con el objetivo de crear cooperativas, aprendan a comercializar productos en la zona y, para ello, distribuyan la cantidad justa y equitativa de los beneficios obtenidos.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el cooperativismo no es una teoría vacía, sino una necesidad práctica. Por ejemplo, en los videos explicativos, vemos cómo una cooperativa vende millones de productos comerciales de producción nacional, aunque nuestra cooperativa gestiona miles de castañas y toneladas; lo más impresionante es que una gran proporción de la guía (aproximadamente el 58%) corresponde a mujeres rurales que no participan en las decisiones económicas. Este es un claro ejemplo de cómo el crecimiento comunitario y la construcción de capital social son clave y, gracias a la organización colectiva de las comunidades, se pueden negociar precios más altos, acceder a nuevos activos y distribuir fondos de capital. Como se ha demostrado, la destrucción territorial no es teórica, sino una realidad que tiene impactos directos en el territorio.
Así, concluimos que estos casos confirman que el desarrollo territorial no va bien, si no nos apoyamos en la capacidad local de autoorganizarse y crear instituciones que beneficien a toda la comunidad para que podamos decidir que es una economía social y solidaria con todo el sentido del mundo.