El cooperativismo es una forma de organizarse que impulsa las capacidades de un grupo, es de interés de la comunidad, ayuda a la gestión de la misma e impulsa la democracia. Desde el punto de vista económico, los pequeños comerciantes cuando negocian sus productos en grupo pueden llegar a competir con grandes productores, se puede llegar a crear un fondo de reserva que puede usarse para invertir en tecnología y producir bienes con valor agregado y fortalecer la confianza entre todos e impulsar la idea de invertir en una comisión que brinde asistencia técnica a los cooperadores y les permita introducirse a un mercado que cada cierto tiempo exige métodos de producción más eficientes. También se lo puede ver desde el punto de vista de género, porque permite que las mujeres se introduzcan a la economía, puedan tomar sus propias decisiones y poseer su propia independencia. Además, permite que los jóvenes se interesen por las actividades a las que se dedican su comunidad y padres y no tengan que migrar para ayudar a sus familias y en un futuro, estos puedan tomar el relevo generacional de los negocios y sigan con estas prácticas. Pero pese a que existan grandes ventajas del cooperativismo todavía persisten algunos problemas como es la falta de asistencia a las asambleas y reuniones lo cual crea conflictos por las decisiones que se toman, ya sea que estas inasistencias sean por problemas en las vías, débil infraestructura comunicacional, factores climáticos, etc.