Haber visitado Pastaza me permite asegurar que el video muestra la realidad: viajar aquí no es buscar un lugar, sino convivir con su gente y la naturaleza. El visitante deja de ser un espectador para volverse parte de la vida cotidiana de la selva.
A través del senderismo, las danzas y la pintura facial, se logra un intercambio cultural genuino. El momento en el mirador es clave, ya que la vista panorámica nos ayuda a comprender la verdadera importancia de conservar este ecosistema.
Finalmente, este modelo de turismo lleva recursos directamente a las familias de forma justa. Al consumir lo local, mejoramos su calidad de vida sin alterar el entorno. Es la manera más responsable de experimentar el corazón de la Amazonía.