Conservar y transmitir el conocimiento ancestral sobre todo cuando se trata de plantas medicinales es fundamental porque constituye un patrimonio vivo de un territorio, tanto historia como costumbres y conocimientos que garantizan la salud, la biodiversidad y la identidad cultural. Al heredar estos saberes, las nuevas generaciones aseguran su salud, tanto en medicacion accesibles y sostenibles, que protegen manteniendo siempre en cuenta que los ecosistemas son vitales para este tiempo de conocimiento pues actúan como laboratorios naturales y mantienen abierta una fuente inagotable de descubrimientos para la ciencia moderna. En última instancia, este legado evita que milenios de sabiduría acumulada se pierdan frente a la globalización, permitiendo una relación de respeto y equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Grupo 2