La protección de los saberes tradicionales sobre plantas medicinales es clave para la salud comunitaria y el equilibrio ecológico. Al heredar esta sabiduría, se garantiza el uso de alternativas naturales, se resguarda la herencia cultural y se fomenta prácticas sostenibles, manteniendo un vínculo esencial entre la historia, la naturaleza y el bienestar humano.
Grupo 1