Considero que el cooperativismo, a través del desarrollo de actividades económicas, es un elemento clave que fortalece el tejido social y la participación comunitaria ya que combina objetivos productivos con principios de igualdad y empoderamiento colectivo, lo que puede convertirse en una herramienta fundamental para mejorar las condiciones de vida de productores rurales y dinamizar economías locales.
La forma en la que se realiza la gestión con transparencia y la participación activa de los socios permiten construir cimientos sólidos para promover realmente el desarrollo y la equidad en la comunidad. Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿por qué, si existen experiencias exitosas como las cooperativas de Pará en Brasil que generan empleo y desarrollo territorial, en Ecuador aún no se consolida una estructura cooperativa fuerte? En este sentido, se podría decir que no solo es un desafío económico sino también que se enfrenta a otros retos en el tema educativo y político ya que sin formación cooperativa y sin reconocimiento institucional puede resultar dificil que este modelo logre alcanzar todo su potencial para el desarrollo local y productivo.