Una patente de laboratorio es un invento nuevo, de una sola persona o empresa, el conocimiento ancestral en cambio es una sabiduría antigua, de toda una comunidad indígena y dura para siempre como parte de su cultura. La diferencia ocurre cuando un laboratorio usa una planta medicinal tradicional para crear un fármaco y patenta sin dar crédito ni ganancias a los pueblos originarios.