Es importante destacar que la implementación del turismo comunitario en estos territorios no ha sido un proceso inmediato, sino el resultado de un camino progresivo de organización, aprendizaje y esfuerzo colectivo. En sus inicios participaron unas pocas comunidades, pero con el paso del tiempo y gracias a los resultados obtenidos, más territorios se han ido sumando con el objetivo de conservar su entorno, fortalecer su identidad cultural y generar nuevas oportunidades de ingreso. Esta evolución demuestra que el turismo comunitario no solo es una alternativa económica, sino también una estrategia de desarrollo basada en la autogestión y el compromiso comunitario.
A pesar de enfrentar dificultades, limitaciones y momentos de inestabilidad, las comunidades no se han rendido, sino que han demostrado una lucha constante por cumplir sus sueños colectivos, proteger la naturaleza y exigir que los gobiernos respeten su derecho a convivir y desarrollarse dignamente en sus propios territorios.