La conservación de los ecosistemas, la flora, la fauna y los medios de vida es esencial para la supervivencia humana y el equilibrio del planeta. Los ecosistemas nos proveen agua, aire, alimentos y regulación climática, mientras que la biodiversidad aumenta nuestra resiliencia ante crisis. Millones de personas dependen directamente de la naturaleza para su sustento y cultura. Sin conservación, enfrentamos el colapso de recursos, extinción de especies y conflictos sociales. Por ello, proteger nuestro entorno debe ser una prioridad urgente, integrada en políticas, economía y educación, para asegurar un futuro sostenible y justo.