Estoy de acuerdo en que la buena gestión y la participación de todos los socios son claves para que una cooperativa funcione bien. Es importante que haya transparencia y que las decisiones se tomen entre todos, porque así los beneficios se reparten de manera justa según el esfuerzo de cada uno. También es muy cierto que el papel de la mujer es fundamental, tanto en la producción como en la organización.
Me preocupa también que muchos jóvenes no quieran participar. Sin ellos, el cooperativismo no puede seguir creciendo. Es necesario motivarlos y hacerles ver que este modelo ayuda no solo en lo económico, sino también en el desarrollo de la comunidad y en tener un futuro más justo para todos.